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Cómo responder a las tres preguntas más difíciles en una entrevista laboral

 

Las entrevistas laborales no son fáciles, pues en un lapso corto de tiempo, debes demostrar que eres el candidato ideal para un determinado puesto de trabajo. En ese sentido, puedes sentirte seguro y tener los conocimientos profesionales adecuados para el cargo al cual postulas, pero una mala respuesta a una pregunta clave puede sepultar tus posibilidades.

Lynn Taylor, experta de entorno laboral que se especializa en dinámicas de jefe y empleados y autora de Tame Your Terrible Office Tyrant, publicó una columna en Psychology Today donde -a su juicio- señala cuáles son las preguntas más difíciles para las que deberías estar preparado cuando acudes a una entrevista.

“Una vez que has decidido iniciar una búsqueda de empleo, la entrevista de trabajo es probablemente la parte más crítica del proceso, lo que podría conducir a una posición que cambia la vida. Pero cuando te lanzan preguntas complicadas o difíciles, puede parecer como nadar en aguas infestadas de tiburones. Anímate: Puedes estar preparado para lo peor y mantenerte optimista durante tu búsqueda”, comentó.

Las tres preguntas más difíciles en una entrevista laboral

En este sentido, Taylor enumeró las tres interrogantes más complejas y cómo podrías responder.

  1. “¿Cuál es tu mayor debilidad?”

Un clásico de clásicos. Esta pregunta puede tirar por la borda tus esfuerzos si inocentemente lanzas una respuesta que parece falsa o denota una característica tuya que parece muy problemática.

Taylor explicó que esta pregunta suele hacerse porque a los entrevistadores les preocupa los posibles conflictos interpersonales que se puedan generar en los equipos y quieren personas con una buena inteligencia emocional.

“Si bien nadie es perfecto, este no es el momento de entrar en modo de autosabotaje”, señaló la experta.

La profesional recomienda evitar la trillada respuesta “soy demasiado perfeccionista”, que ya no convence a nadie.

“Hay formas convincentes de abordar las debilidades que también podrían verse como fortalezas, especialmente en lo que respecta al trabajo en cuestión. Por ejemplo, para un puesto orientado a las ventas o al marketing, decir que a veces puedes ser un poco hiperactivo podría verse como algo positivo. Si dices que puedes ser muy analítico a veces, eso puede verse como una ventaja si eres contador”, comentó.

Pero lo mejor, dice Taylor, es que al mencionar un defecto o rasgo negativo, plantees soluciones y comentes cómo lo estás abordando. Por si ejemplo, si dices que eres muy hiperactivo, “podrías agregar que lo has canalizado estableciendo metas regulares y alcanzables en los últimos años”.

Además, procura poner ejemplos de cómo has ido trabajando este rasgo.

  1. “¿Cómo te describirían tu exjefe y compañeros de trabajo?”

“Siempre es una buena idea discutir este tema con tus referencias con anticipación. Ciertamente, deseas que tu respuesta se alinee con sus comentarios”, explicó Taylor.

Al momento de responder, enfócate en tu estilo de trabajo. “Si realmente eres un gran jugador de equipo o posees fuertes habilidades de liderazgo, está bien decirlo, especialmente si el trabajo lo requiere. Si tus compañeros de trabajo dirían que trabajas bien de forma independiente y sientes que la calidad es aplicable al trabajo, prepárate para exponerlo”, manifiesta.

Es fundamental, describir rasgos que favorecen el puesto al cual postulas, pues eso es lo que quieren monitorear los entrevistadores.

  1. “¿Cómo describirías a tu último jefe?”

Esta pregunta puede ser un campo minado, especialmente si odias a tu exjefe.

Esta pregunta la hacen para saber si eres una persona conflictiva, por lo mismo, siempre enfócate en los aspectos positivos de tu antiguo jefe.

“Por supuesto, esto puede ser difícil de hacer, especialmente si estás saliendo de una situación frustrante. Piensa en épocas anteriores y en las cualidades que demostraron cuando las cosas estaban mejor. Quizás tu jefe tenía un gran conocimiento de la industria, era un solucionador de problemas natural o era un mentor útil en algunos aspectos. Siempre es seguro explicar que aprendiste mucho de tu jefe y que estabas agradecido por la oportunidad”, comentó Taylor.

“Cualquiera que sea tu respuesta, ten en cuenta que al describir a tu jefe, el entrevistador está contemplando lo que dirías sobre ellos si dejaras el nuevo trabajo. Por lo tanto, mantenlo positivo, ya que eso se refleja mejor en ti”, añadió.

Tú también pregunta y otros consejos

Taylor da tres pequeños consejos a quienes se encuentran en proceso de entrevistas laborales:

Haz preguntas. Pero no todo se trata de responder, es importante recordar que tú también preguntes. “Asegúrate de tener listas tus propias preguntas que demuestren un conocimiento sólido de la empresa y la industria”, recomienda Taylor.

Practica tus respuestas. La profesional indica que lo mejor es ensayar las respuestas con anticipación, así te sentirás mucho más tranquilo y seguro. “Practica tus respuestas frente a un espejo y desarrolla la memoria muscular. Por supuesto, deseas evitar sonar memorístico o como una versión robótica de ti, pero en una situación de entrevista de trabajo, los nervios pueden hacerse cargo y puedes olvidar tus puntos principales sin suficiente práctica avanzada”.

Prepara tres temas de conversación clave. Lynn dice que “siempre es bueno tener tres puntos importantes en el bolsillo trasero. Estos deberían ser argumentos sólidos sobre por qué tus habilidades son una buena combinación para el trabajo. Cuando hay una pausa en la conversación, siempre puedes volver con ellos. La entrevista es una oportunidad de ventas, después de todo, pero debes parecer genuino”.

Otros consejos:

Cuida tu presentación personal. No se trata de vestir súper formal, pero sí bien presentado y acorde al puesto que postulas.

Sé puntual. Llega a la hora acordado, ni muy antes ni después. Llegar muy anticipado puede interpretarse como ansiedad e inquietar a los entrevistadores por hacerte esperar. Y si llegas tarde, parecerás irresponsable y poco interesado. Si por fuerza mayor te atrasaste, comunica lo ocurrido y consulta si pueden recibirte más tarde.

Saluda apropiadamente. Da la mano -ni muy fuerte ni muy suave- y mira a los ojos.

Rompe el hielo. Puedes partir comentando sobre el clima o el tráfico, para iniciar una conversación más fluida.

Transmite interés y entusiasmo. Pon atención a lo que te preguntan y responde con entusiasmo.

Habla con claridad. Exprésate en términos simples y directos. Evita irte “por las ramas” o sumar antecedentes irrelevantes.

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