Banco Central opta por cautela y mantiene tasa en 4,5% ante incertidumbre global

 

El Consejo del Banco Central acordó mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5% durante su reunión de marzo, en una decisión unánime que refleja una postura prudente frente al actual escenario económico. Junto con ello, el organismo proyectó que la inflación podría alcanzar el 4% durante el segundo trimestre de 2026.

La determinación se da en un contexto internacional marcado por mayores niveles de incertidumbre, donde la guerra en Medio Oriente ha incidido en el alza del precio del petróleo, cercano a los 100 dólares por barril, generando efectos relevantes tanto en la inflación como en la actividad económica global.

El ente emisor advirtió además un estrechamiento de las condiciones financieras internacionales, evidenciado en el incremento de las tasas de interés de corto y largo plazo, caídas en los mercados bursátiles y depreciaciones de distintas monedas frente al dólar.

En el plano local, la economía cerró 2025 con un crecimiento de 2,5%, en línea con las proyecciones. Sin embargo, el desempeño del Imacec en enero fue inferior a lo esperado, influido por factores de oferta en la minería y la agroindustria, los que el Consejo calificó como transitorios.

Pese a ello, el consumo privado mostró dinamismo en el último trimestre del año pasado, mientras que la inversión se mantuvo sostenida por proyectos en sectores minero y energético. En tanto, el mercado laboral no registró cambios significativos en la tasa de desocupación y la creación de empleo continuó siendo acotada.

En cuanto a la inflación, el IPC anual se ubicó en 2,4% en febrero, cifra menor a la prevista previamente, mientras que la inflación subyacente alcanzó el 3,3%. No obstante, las expectativas de corto plazo han aumentado en las últimas semanas, impulsadas por el alza de los combustibles y la depreciación del peso.

El Banco Central prevé que la inflación anual se sitúe en torno al 4% durante el segundo trimestre, para luego converger gradualmente hacia la meta del 3% en el horizonte de dos años. En esa línea, reafirmó su compromiso de conducir la política monetaria con flexibilidad y de evaluar de manera constante los escenarios alternativos, especialmente ante la posible persistencia de presiones inflacionarias derivadas de factores externos.

Desde el ámbito académico, se destacó que la decisión se ajusta al contexto de incertidumbre internacional, considerando el impacto del encarecimiento del petróleo y sus efectos sobre el tipo de cambio, elementos que podrían traducirse en presiones inflacionarias de corto plazo que deberán ser monitoreadas por la autoridad monetaria.