La Región de Atacama inició junio bajo un complejo panorama hídrico, marcado por precipitaciones inferiores a los registros históricos y por una preocupante disminución de las reservas de agua en algunas de sus principales cuencas.
De acuerdo con el último Boletín Hidrometeorológico de la Dirección General de Aguas (DGA), la situación más delicada se concentra en la cuenca del río Copiapó, donde el embalse Lautaro continúa mostrando niveles críticamente bajos.
El recinto, ubicado en la comuna de Tierra Amarilla y destinado principalmente al riego agrícola, almacena actualmente apenas 2 millones de metros cúbicos de agua. La cifra equivale al 8% de su capacidad máxima de 26 millones de metros cúbicos y se encuentra muy por debajo de su promedio histórico para esta época del año, estimado en 11,5 millones de metros cúbicos.
El escenario refleja los efectos de la persistente escasez hídrica que afecta a la región y que mantiene bajo presión a los sectores productivos que dependen del recurso para sus actividades.
Una realidad diferente presenta la provincia del Huasco. Allí, el embalse Santa Juana registra un volumen acumulado de 85,5 millones de metros cúbicos, equivalente al 52% de su capacidad total de 166 millones de metros cúbicos.
Si bien esta cifra también se encuentra por debajo de su promedio histórico, que alcanza los 124,6 millones de metros cúbicos, las condiciones son considerablemente más favorables que las observadas en la cuenca del Copiapó.
Los antecedentes contenidos en el informe evidencian las marcadas diferencias existentes entre ambas cuencas y refuerzan la preocupación por la disponibilidad de agua en Atacama, especialmente en zonas donde los embalses continúan registrando niveles muy inferiores a los promedios históricos.
